Tarima de madera de cumaru

Tarima de madera de cumarú

Disponibles en diferentes formatos y dimensiones.


  • Fabricación de suelos a medida
  • Tarima maciza de interior
  • Madera proveniente de Bosques Responsables
  • Cumple con la Normativa Europea
  • Controlamos exhaustivamente la calidad del producto

La madera de cumarú también recibe el nombre de madera de choibá. Es un tipo de madera nativa de América Central y del norte de la Amazonia, extendiéndose su cultivo desde Nicaragua y Costa Rica hasta Panamá, y destacando sus plantaciones en Colombia

Durabilidad: madera muy durable

Condiciones previas de los materiales

  • Comprobar la humedad de la tarima antes de ser instalada
  • Comprobar las lamas antes de ser instaladas por si hubiese algún desperfecto
  • Montaje con luz adecuada
  • Comprobar los niveles y alturas de otros suelos

Condiciones previas del local

  • Mantenimiento de la humedad relativa
  • Tener instalación los cerramientos que evitan la entrada de humedad en el exterior
  • Humedad, groso y planitud de la solera

Condiciones de almacenamiento

La tarima se mantendrá en su envoltorio original hasta el momento en el que se proceda con la colocación

Modo instalación

Realizar cualquier tipo de instalación con los elementos de protección individual correspondientes, utilizando maquinaria con marcado CE siguiendo las instrucciones de uso de los fabricantes. El uso de la maquinaria sólo debe ser utilizado por personal cualificado, entrenado y autorizado, siguiendo los protocolos de Prevención de Riesgos Laborales en cada caso.

Limpieza diaria

Un suelo de madera barnizado es muy resistente a la abrasión y a los productos químicos, no obstante es importante limpiar y mantener los suelos de madera barnizados correctamente. Para la limpieza diaria, se recomienda utilizar un limpiador desarrollado especialmente para suelos de madera barnizados, que  eliminen de forma efectiva las manchas y suciedad, sin dejar marcas o residuos.

Antes se debe limpiar, aspirar o barrer el suelo para quitar el polvo y residuos.

Para la tarima colocada en zonas de exteriores o piscinas, se exige el máximo valor de resistencia al deslizamiento (Rd>45), correspondiente a una clase de uso 3, el cual se deberá mantener durante la vida útil del pavimento.

Para minimizar la resbaladicidad del suelo de madera cuando está mojado por precipitaciones o agua de piscinas, según se recomienda en la norma UNE 56823:2008 sobre colocación de suelos de exterior, se deben utilizar sistemas antideslizantes, con ranurados continuos o mixtos. También es fundamental realizar una limpieza periódica de la madera para eliminar polvo e incluso la formación de hongos.

Durante las temporadas más secas del año es recomendable mojar la madera con agua para evitar su deterioro. También se recomienda que, antes del inicio del calor y después, se aplique al menos acabado que garantice la durabilidad del suelo de madera.